El catequista se pregunta: "¿He impartido efectivamente lo que me proponía?" El estudiante pregunta: "¿sé y entiendo?" La evaluación en la educación religiosa evalúa a ambos, catequista y estudiante: "¿Hemos logrado juntos el objetivo para esta lección?"
El Directorio General para la Catequesis nos recuerda la tarea principal de la catequesis: conocimiento de la fe, educación litúrgica, formación moral, oración e iniciación misionera. La educación religiosa es formación que abarca todos estos niveles del discipulado. Es una responsabilidad imperante evaluar nuestra catequesis y el progreso de nuestros estudiantes. Todavía más, no podemos mejoran nuestras catequesis ni facilitar el crecimiento de nuestros estudiantes, si no medimos los resultados y planificamos debidamente.
El contenido de la educación religiosa necesita el desarrollo progresivo de un orden más elevado de las habilidades del pensamiento, de las oportunidades para una aplicación práctica, y una regular evaluación con las que el educador religioso puede determinar sí o no, y en qué grado, el progreso se está dando. La evaluación no sólo mide el conocimiento multifacético de la fe y las habilidades del estudiante, sino que también reorienta los esfuerzos y la eficiencia del educador religioso.
La evaluación de la educación religiosa debe de medir la aprobación del contenido, comprensión, capacidad de reflexión, pensamiento crítico, solución de problemas y aplicación. Ella debe incluir también la capacidad para la formación de un pensamiento creativo que provea realimentación para el catequista. Todo esto mide la asimilación del estudiante, aptitud y aplicación de la doctrina espiritual, litúrgica y el contenido, relacionado con la fe católica. La evaluación puede hacerse a través de una serie de preguntas o exámenes, discusiones, proyectos, investigaciones, portafolios, servicios de caridad y de acción social, planificación litúrgica y participación, retiros que favorezcan la reflexión personal.
Solamente por las evaluaciones podemos conocer si los estudiantes y nosotros, ambos, trabajamos eficientemente.
Solamente si trabajamos eficientemente podemos, con el Espíritu Santo, continuar formando discípulos plenos que puedan compartir la buena nueva.
Forma de Implementar
En el grupo
|
















