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Enriquecimiento para el catequista

El asunto de la mayordomía

By Kathy Hendricks
 Kathy  Hendricks

Kathy Hendricks es conferencista y escritora especializada en temas de educación religiosa, espiritualidad y vida familiar. Tiene más de 25 años de experiencia en el ministerio pastoral, como maestra y líder. Kathy es casada y tiene dos niños.


¿Qué tengo que dar? La forma en que hacemos la pregunta dice mucho sobre el sentido de mayordomía. Si el énfasis se pone en las palabras "tengo", entonces, dar, puede ser una carga más que una alegría y nuestra motivación para compartir puede ser por culpa en vez de generosidad.

Los obispos católicos de Estados Unidos señalan que la mayordomía cristiana "...recibe agradecida los regalos de Dios, los cultiva responsablemente, los comparte justa y amorosamente con otros, y los devuelve acrecentados al Señor" (Ser un mayordomo cristiano). Un buen punto de partida es el de estar consciente de la abundancia de la gracia de Dios en nuestro mundo. Cuando reconocemos la belleza de la naturaleza, por ejemplo, es algo así como recordar la necesidad de ser mayordomos de la creación. Por eso, somos cuidadosos al reciclar siempre y cuando sea posible para salvaguardar el ambiente natural.

Cuando apreciamos las cosas que tenemos, tales cómo una cómoda cama o un buena y abastecida despensa, podemos estar más atentos de aquellos que carecen de las necesidades básicas para sobrevivir comida, ropa, techo. Al poner las obras corporales de misericordia -dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, acoger a los desemamparados- en la práctica fluye un innato sentido de justicia. Damos, no porque tenemos que hacerlo, sino porque conocemos que esto es parte de nuestra fe y valores.

La pregunta sobre mayordomía se vuelve más significativa cuando preguntamos, "¿Qué tengo yo que dar?" Cada uno de nosotros tiene dones especiales que deben ser compartidos con otros. En su carta a los de corintio, Pablo hace ver como todos ellos emanan de la misma fuente. "Una persona puede recibir diferentes dones, pero el que los concede es un mismo Espíritu. Hay diferentes maneras de servir, pero todas por encargo de un mismo Señor. Y hay diferentes poderes para actuar, pero es un mismo Dios el que lo hace todo en todos". (1 Corintios 12:4-6). Esta es una imagen amorosa de la creatividad que se vuelve posible cuando nosotros, en nuestras parroquias, familias, escuelas, y vecindarios, ponemos nuestros dones a trabajar para el bien de todos. Entonces, como seguidores de Jesús, respondemos a la pregunta de mayordomía con entusiasmo, genuina y profundamente "Sí".

Forma de Implementar

En el grupo

Lea la declaración sobre mayordomía de los obispos católicos de EE.UU. y anote cada uno de los verbos referentes a los dones que se nos han dado –"recibe, cultiva, comparte, y devuelve". En clase, examine cada uno de ellos con los niños y hable sobre formas en que podemos recibir o reconocer nuestros dones. Seguidamente proponga una lista de los dones que están presentes en el grupo y hable sobre formas de cultivarlos conociendo más sobre lo que esos dones nos acarrean. Por ejemplo, si alguien tiene el don de cuidar, ¿qué significa esto? ¿Qué comporta el cuidado de la gente? ¿Qué palabras usan ellos? Enseguida nombre formas de llevar los dones al campo de juegos, en la familia, y a otros lugares que toquen el corazón de sus estudiantes. Finalmente, hable sobre lo que significa "devolver" los dones a Dios. ¿Cómo hacer que un mayordomo "devuelva" a Dios lo que ha sido dado a nosotros?

En la casa

Tomen tiempo para hablar juntos de las formas especiales con las que su familia está dotada y como pueden responder a la pregunta sobre la mayordomía. Si, por ejemplo, consideran su casa y las cosas que poseen como dones, ¿Cómo pueden compartir con aquellos que no tienen casa o recursos? Entre en la red de los Servicios Católicos de Ayuda (www.catholicrelief.org) o vea el boletín de la parroquia para donar dinero, comida, ropa, u otra cosa a los necesitados. Si su donación es en una de las actividades en la calle, puede considerar ofrecer su trabajo de voluntario una o dos tardes al mes para limpiar una calle, parque o trabajar en un proyecto urbano de limpieza.






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