Shopping


Repaso Artículos Recursos
Enriquecimiento para el catequista

Lo común como regalo

By Carol M Nichols M.Ed.
 Carol M  Nichols M.Ed.

Por más de cuarenta años, Carol Nichols ha servido al ministerio catequético. Fue directora de educación religiosa en la Diócesis de Nashville, Tennessee, y está licenciada en terapia para familias y matrimonios. Actualmente sirve como consultora de catequesis para William H. Sadlier, Inc.


Los regalos son tan parte de la vida como los recuerdos y las relaciones que celebran. Los regalos que hacemos a otros en ocasiones especiales con frecuencia son decorados con hermosos papeles y cintas, pero también hay regalos diarios que son simples, que no están envueltos en papeles y cintas pero que merecen un profundo aprecio y reconocimiento. Estos regalos son presentados generalmente cuando estamos dispuestos a suspender otras actividades para atender las de otro. Pueden ofrecerse durante la rutina normal cuando estamos verdaderamente presentes en el otro y en momentos de intensidad, estar solos o perdidos, alegres o triunfantes. Las estatuas y las fotografías en nuestras casas y lugares de trabajo con frecuencia nos recuerdan el amor que se nos muestra a través de regalos comunes de cuidado y consideración. Algunos de los regalos ordinarios que son testigos de nuestras creencias son cortesía, bondad, perseverancia, gentileza, responsabilidad, compartir ideas y abogar por lo correcto.

Quizás más simple aún, considere el sólo ver como un regalo, un claro mensaje de que la otra persona merece respeto, el mirar a otra persona a los ojos. Dar al otro atención al mirarle y escucharle, puede ayudar a que esa persona se sienta comprendida. Escuchar con atención a menudo abre puertas para el descubrimiento y bendición mutua.

Nuestra fe ofrece muchos regalos extraordinarios: el regalo de creer en la Santísima Trinidad, los sacramentos, la celebración de la liturgia, la oración y las devociones, una comunidad que comparte la fe católica y que sirve en nombre de Jesús. Verdaderamente que tenemos muchos regalos de fe que nos ayudan a vivir en la presencia de Dios, pero nuestra fe también nos ofrece la oportunidad de ver la presencia de Dios en el regalo de la vida misma, y en las tareas rutinarias tales como hornear galletas con un anciano o ayudar a alguien a preparar una comida. Ya sea que estemos mirando manos viejas repetir una rutina para que las manos jóvenes aprendan, el maravilloso regalo de la presencia de Dios en la humanidad puede ser atesorado si tomamos tiempo para reflexionar en la santidad de esas actividades.

En nuestro trabajo diario y en las clases de los niños podemos mantener el optimismo, al recordar los muchos regalos de la vida y la fe. Los padres y los catequistas nutren el mayor de los regalos ayudando a los niños y los jóvenes a crecer en la fe. Quién sabe como los regalos de su presencia evolucionarán en su vida de fe ya sea como líderes o aprendices.

Piense en un nuevo catequista aprendiendo el arte de catequizar, de un catequista que ha estado sirviendo durante años. El nuevo catequista puede observar, escuchar e imitar las buenas prácticas del catequista experimentado. Las conversaciones entre esos catequistas después de una observación pueden ofrecer un regalo duradero para ambos y para su ministerio.

Ofrecemos el regalo de nosotros mismos cuando decidimos permanecer en el aula, cuando nos preparamos adecuadamente para enseñar a otros, cuando sacamos tiempo para rezar y así escuchar el plan de Dios para esos niños. Busque los regalos comunes, celébrelos y enseñó a los niños a verlos y a dar gracias.

Forma de Implementar

En el grupo

Presente una corta lección sobre los regalos de la vida diaria. Pregunte: ¿Quién hace algo diariamente que te ayuda? ¿Cuáles son las cosas que hace? Escribe una nota o haz un dibujo mostrando que te gustó. Dé a los niños una hoja de papel y lápices para escribir notas de agradecimiento.

Pida a los niños hacer un lista de los regalos que Dios les da todos los días, o invítelos a decir o escribir una breve historia contando como son algunos de esos regalos ordinarios que reciben regularmente. Use sus historias para despertar conciencia de las cosas simples que tienen y otras personas no tienen. ¿Cómo pueden hacer que algunas de esas bendiciones llegan a otros que las necesitan?

En la casa

Tome tiempo para reconocer el regalo de una comida preparada en la casa, el aroma de una casa limpia, la limpieza en el jardín de un vecino. Juntos muestren su aprecio a la persona responsable.

Ofrezca su tiempo para ayudar a alguien que le da el regalo "ordinario" de su tiempo o talento. En familia escriban tarjetas de agradecimiento para esa persona. Mientras trabajan dense el regalo de escuchar. Aprender, hablar y apreciar lo que cada uno da y recibe.

Pida a los miembros de la familia pensar en una persona en la familia por la que quisieran hacer algo bueno, dar un regalo ordinario. Dé cinco minutos para pensar en dos comportamientos que pueden agradar a esa persona. Anímelos a hacer su propia lista de cosas que les gustaría hacer. Pida a cada uno compartir sus ideas para realzar la relación en la familia.






Mapa del sitio Creemos

Estudiantes

Curso K Curso 1 Curso 2 Curso 3 Curso 4 Curso 5 Curso 6 Curso 7 Curso 8

Catequista/maestro

Curso K Curso 1 Curso 2 Curso 3 Curso 4 Curso 5 Curso 6 Curso 7 Curso 8

Familia

Curso K Curso 1 Curso 2 Curso 3 Curso 4 Curso 5 Curso 6 Curso 7 Curso 8

Párroco/sacerdote

Repaso
Artículos
Recursos

Actividades


Artículos


Recursos


Repaso