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Enriquecimiento para el catequista

El Evangelio de sanación y esperanza de Marcos

By Timothy Carroll
 Timothy  Carroll

En la actualidad es coordinador de formación de adultos para la Diócesis de Rockville Center (Long Island) New York. También ha sido director de educación religiosa, de pastoral juvenil y maestro en escuelas secundarias y seminarios.


Como catequista, no sólo transmitimos el conocimiento de nuestra fe, sino que también somos testigos de Jesús. El Evangelio de Marcos, de donde son tomadas la mayoría de las lecturas del Ciclo B, nos llama a ser testigos del mensaje de Jesús de sanación y esperanza.

Una de las cosas más sorprendentes sobre el evangelio, particularmente si lo lee de corrido, es la proclamación de los poderes de Jesús por aquellos a quienes sanaba. Aún cuando les aconsejaba no decirlo a nadie, ellos encontraban que la buena nueva de Jesús no debía guardarse. Jesús y sus discípulos no podían escapar de las multitudes (Marcos 1:28; 1:44-45; 3:10; 6:23-33). El experimentar el poder salvador de Jesús obliga a predicar la palabra. Nosotros no debemos esconder nuestra fe porque esta lleva a muchos otros a Jesús y a su propia sanación.

Mucha de esta sanación involucraba sacar demonios (Marcos 1:21-28, 34, 39; 5:1-20). Jesús claramente es un sanador del espíritu, no sólo del cuerpo, mensaje tan importante en el siglo XXI como lo fue en el primer siglo. Marcos nos deja saber que lo único que necesitaban para acercarse a Jesús en su fe era querer ser sanados (Marcos 5:25-34). Jesús le dio a los Doce el poder de sanar y de sacar demonios (Marcos 6:7-13) asegurando que aun después de que Jesús se fuera, su poder de sanar continuaría. Ciertamente nuestra fe nos puede ayudar a ser también sanadores del espíritu.

Otro aspecto del Evangelio de Marcos es las condiciones que Jesús establece para seguirlo al reino. Aún cuando suenen difíciles, estas condiciones de sacrificio (Marcos 8:34-38) se presentan en la historia del hombre rico (Marcos 10:17-31) ofrecen esperanza, la esperanza de la fe para los que tienen muy poco. Cuando Jesús predica que el poder y el estatus no significan nada frente al reino de Dios (Marcos 9:33-37; 10:35-45) los que no tienen poder ni estatus saben que tendrán un lugar.

El Evangelio de Marcos nos ofrece un mensaje de sanación y esperanza del que podemos dar testimonio como catequistas que predican la fe por medio de sus vidas.

Forma de Implementar

En el grupo

Lea en voz alta una de las historia de sanación o sobre el reino de Dios en el Evangelio de Marcos. Converse sobre el pasaje en términos de lo que nos pide hacer. Pida a cada estudiante contar la historia con dibujos o palabras en forma que los estudiantes puedan entender el significado de la historia.

En la casa

Use una de las historias de sanación del Evangelio de Marcos para hacer una oración en familia. En oraciones de acción de gracias comparta la buena nueva de historias de sanación personales. Concluya con una canción dando gracias a Dios.






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