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Enriquecimiento para el catequista

Pablo y su trabajo: primero de una serie sobre San Pablo

By Rev. Donald Senior C.P.
Rev. Donald  Senior C.P.

Donald Senior entró en la congregación religiosa de los Pasionistas en 1960 y fue ordenado sacerdote católico en 1967. Es el Presidente del Catholic Theological Union, Chicago, Illinois, desde 1987 donde también enseña sobre el Nuevo Testamento. El enseña y conduce talleres en los Estados Unidos y en el extranjero.


Pablo y su mundo

Pablo nació entre dos mundos, el mundo del imperio romano y el mundo del judaísmo en cuya fe y tradiciones había sido educado. Esa mezclada herencia cultural, sin duda, ayudó a Pablo, fiel judío, a convertirse en el apóstol de los gentiles.

Lucas nos informa en Hechos de los apóstoles que Pablo empezó su vida en Tarso (localidad al sur central de lo que es hoy Turquía) al principio del primer siglo de la era cristiana. Como dice Pablo, el comandante romano, en Hechos (21:39) su pueblo natal no era una ciudad. Era, de hecho, la capital de la provincia romana de Cilicia, un centro comercial y cultural conocido por sus escuelas de filosofía. El griego pudo haber sido su lengua natal y él pudo haber sido educado en la cultura griega, su retórica y métodos de escribir cartas, como se nota en sus cartas. Pablo fue un ciudadano romano (Hechos 16:37-38) importante estatus, probablemente heredado de su padre. Pablo construía tiendas (Hechos 18:3) orgulloso de su talento y saboreaba independencia económica (ver 1 Tesalonicenses 2:9; 1 Corintios 4:12).

Es también importante entender la fuerte identidad judía de Pablo. Su propia referencia lo confirma: "Fui circuncidado a los ocho días de nacer, soy de la descendencia de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de pies a cabeza, fariseo en cuanto al modo de entender la ley, fanático perseguidor de la Iglesia, e irreprochable en lo que se refiere al cumplimento de la ley" (Filipenses 3:5-6). En la sinagoga de Tarso, Pablo debió haber estudiado la Escritura y su interpretación. Ahí su alma fue alimentada con la piedad judía y su celo por las tradiciones de su fe. Pablo decía ser "fariseo", un movimiento laico reformado de mucha influencia que jugaría un papel de liderazgo en la supervivencia y espíritu del judaísmo durante el primer siglo.

Pablo nunca perdió o rechazó su cultura y religión. Al final de su vida esto se fusionó con su ardiente amor por Cristo, dando rienda suelta al poder dinámico de la persona y la historia de Pablo.

Forma de Implementar

En la casa

Puntos para conversar
Vivimos en un tiempo claramente diferente al de Pablo, nosotros los católicos somos una comunidad de diversas culturas. Estudios recientes, por ejemplo, han señalado que casi la mitad de las personas menores de 29 años de edad que viven en los Estados Unidos son latinas. Nuestra fe nos invita a acoger la diversidad y abrazarla como signo de la universalidad del evangelio de Jesucristo. ¿Cómo has vivido la riqueza de la diversidad cultural que caracteriza a la Iglesia?






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