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Enriquecimiento para el catequista

Pablo y el futuro de Dios, doceavo de una serie

By Rev. Donald Senior C.P.
Rev. Donald  Senior C.P.

Donald Senior entró en la congregación religiosa de los Pasionistas en 1960 y fue ordenado sacerdote católico en 1967. Es el Presidente del Catholic Theological Union, Chicago, Illinois, desde 1987 donde también enseña sobre el Nuevo Testamento. El enseña y conduce talleres en los Estados Unidos y en el extranjero.


A pesar de estar inmerso en los asuntos presentes, Pablo también tiene su mirada fija en el futuro. El futuro más ?inmediato? fue moldeado por sus planes misioneros. Cuando escribe a la comunidad cristiana de Roma (ciudad y comunidad a las que no ha visitado) Pablo está planificando viajar a España, la parte más occidental del imperio romano (Rom 15:24). Esto parece ser parte del plan de Pablo, como lo expresa en esa misma carta: ?Pero sólo me atreveré a hablar de lo que Cristo ha realizado sirviéndose de mí para que con la palabra o con la acción, los paganos aceptaran la fe, a través de signos y prodigios, y con la fuerza del Espíritu Santo. Así que desde Jerusalén y en todas direcciones hasta llegar a Ilira he dado a conocer el evangelio de Cristo? (Rom 15:18-19).

Pablo puede haber pensado que al completar este viaje misionero contribuiría al acto final de la historia mundial, llevando a los gentiles a Cristo y provocando que Israel, el pueblo de Dios, aceptara a Cristo y así asegurar el triunfo de la gracia de Dios para el mundo. Pablo no puede ser acusado nunca de pensar en pequeño.

Al mismo tiempo, Pablo dice a los romanos cristianos que antes de visitarlos, él tiene que primero ir a Jerusalén para llevar a la madre iglesia de ahí la colección que él ha organizado entre todos las iglesias de los gentiles bajo su cuidado. Esta colección también fue una señal del plan de Dios de servir a los judíos los gentiles por medio de la prédica del evangelio de Jesucristo (ver también 1 Corintios capítulos 8 y 9, donde Pablo pone énfasis en la importancia de su colección).

Está claro en cualquiera de los casos que Pablo veía un largo plazo hasta el futuro. Sin embargo, como cualquier otro, él no sabía cuando llegaría el final de los tiempos. Pablo llegó tan lejos como para aconsejar a la gente estar contenta con su ocupación y estatus porque, como hace notar, ?el tiempo se está acabando?. (1 Cor 7:29).

¿Cuál era el futuro último? Pablo alega ignorancia sobre los detalles, citando las palabras de Isaías 64:3 exclama: ?Lo que el ojo no vio, ni el oído oyó, ni al hombre se le ocurrió pensar lo que Dios podía tener preparado para los que lo aman? (1 Cor 2:9). En otro lugar de su carta pablo nota: ?Ahora vemos por medio de un espejo y oscuramente; pero un día veremos cara a cara. Ahora conozco imperfectamente, pero un día conoceré como Dios mismo me conoce? (1 Cor 13:12).

Aun así, Pablo no tiene convicciones fuertes sobre el futuro. No hay duda en su mente de que el futuro pertenece a Cristo y el triunfo del amor de Dios por el mundo. En sus comentarios sobre la resurrección, Pablo nota que: ?El último enemigo en destruir será la muerte? (1 Cor. 15:26). Ningún poder maligno puede evitar esa última fuente de esperanza. Pablo está absolutamente convencido de que en Cristo todos los poderes del mal y la muerte han sido radicalmente vencidos. El sufrimiento y la muerte continúan siendo parte de nuestra experiencia mortal, ultimadamente gozaremos de la vida plena que es nuestro destino en Dios. Así, para Pablo, aun cuando nuestro cuerpo-espíritu cae presa de la muerte, el amor de Dios nos resucitará a una nueva y transformada vida.

Hay otras expresiones del futuro último que le preocupan a Pablo. Su amor por su pueblo, el pueblo judío, que nunca titubeó y el hecho de que los judíos de su tiempo nunca aceptaran el evangelio fue un gran sufrimiento para Pablo: ?Digo la verdad como cristiano y mi conciencia, guiada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento al afirmar que me invade una gran tristeza y es continuo el dolor de mi corazón. desearía, incluso, verme yo mismo separado de Cristo como algo maldito por el bien de mis hermanos de raza? (Romanos 9:1-3).

Pablo cree que la reconciliación de los judíos y los gentiles en Cristo debe ser parte del acto final del futuro del mundo. En los capítulos 9-11 de Romanos, Pablo lucha para entender las razones de la paradoja que los gentiles han aceptado el evangelio y el propio pueblo de Dios no. El sugiere, por ejemplo, que la fe de los gentiles era parte del acto inicial de Dios, o la atracción, que ultimadamente convencería a Israel de creer en el evangelio. Pablo firmemente creía que la alianza con Israel seguía siendo válida, como lo hace notar: "¡Oh profundidad de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Nadie puede explicar sus decisiones ni comprender sus caminos!... De él, por él y para él son todas las cosas. A él la gloria por siempre. Amén". (Romanos 11:33-36).

Quizás la reflexión más elocuente de Pablo sobre el futuro se encuentra en el capítulo 8 de la carta a los romanos. Ese futuro, dice a los cristianos, no debe ser fuente de miedo sino de nueva vida. El Espíritu de Dios nos ha hecho sus hijos, por consiguiente, "herederos de Dios". Pablo continúa "Entiendo, por lo demás que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación misma espera anhelante que se manifieste lo que serán los hijos de Dios. Condenada al fracaso, no por propia voluntad, sino por aquel que así lo dispuso, la creación vive en la esperanza" (Romanos 8:18-20).

Esta reflexión lírica en el futuro de nuestro mundo, de la familia humana y de la creación, llega a su clímax en la conclusión del capítulo: "Sabemos, además que todo contribuye al bien de los que aman a Dios, de los que él ha llamado según sus planes... ¿Qué más podemos añadir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, antes bien lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no va a darnos, gratuitamente todas la demás cosas juntamente con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios, si Dios es el que salva?"

Pablo prosigue: "¿Quién nos separará del amor de Cristo?¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?... Pero Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas. Porque estoy seguro de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni otras fuerzas sobrenaturales, ni lo presente, ni lo futuro, ni poderes de cualquier clase, ni lo de arriba, ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Romanos 8:28-39).

Forma de Implementar

En la casa

En su reciente encíclica Salvados por la esperanza, el papa Benedicto XVI amplifica el poderoso mensaje de Pablo. Por el amor inquebrantable de Dios por nosotros, revelado en Cristo, somos verdaderamente hijos de Dios y no necesitamos más muerte en el futuro. ¿Cómo tu fe es fuente de esperanza para ti?






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